Alguna vez escuché o leí que antes de contratar personal, Thomas Edison les invitaba una sopa; si le echaban sal sin probarla primero, no los contrataba, porque no quería personas que no estuviesen dispuestas a romper sus esquemas, a cuestionar sus propios hábitos.
En la India, se amarra a los elefantes desde pequeños a un árbol con una cadena para que no puedan escapar. Tratan de hacerlo, pero la cadena y el árbol son más fuertes que ellos. Cuando crecen y adquieren la fuerza de los adultos, basta con amarrarlos a un pequeño arbusto para que no se escapen. Lo mismo nos ocurre a los seres humanos una vez que aprendemos un cierto esquema o rutina, ya sea la forma en que hacemos nuestro trabajo o el modo en que manejamos nuestra vida. Nos es muy difícil cambiar, aun si las condiciones del entorno, el mercado y la competencia cambian.

¿Qué podemos hacer para evitar caer en esta clase de comportamientos rígidos y ganar en flexibilidad? La capacidad de entender y aceptar que la manera en la cual vemos las cosas es simplemente una interpretación y no la verdad absoluta, a mi juicio, es una de las capacidades más poderosas y transformadoras que tenemos. ¿Por qué? Porque es el punto de partida para el viaje al descubrimiento más desafiante que podemos emprender: el de la superación de nuestras propias limitaciones.

Seguro estaremos de acuerdo en que si hacemos más de lo mismo, simplemente vamos a obtener más de lo mismo. En consecuencia, para obtener más y mejores resultados, para desarrollarnos profesionalmente y evolucionar como personas, vamos a tener que hacer cosas distintas.

El desafío
Como nuestro campo, las claves del cambio Misión posible de acción está delimitado por nuestro campo de visión, para accionar más y mejor, literalmente, vamos a tener que ver más y mejor. Y por supuesto no me estoy refiriendo a cuestiones oftalmológicas, sino a esa capacidad de “elongar” la mirada para comprender y aceptar la existencia de otras miradas, lo cual brinda la posibilidad de escoger aquella que permita accionar en la búsqueda del resultado deseado.

Es sorprendente comprobar cómo modificando el observador se modifica lo observado. Por eso, adhiero plenamente a lo que una vez dijo Marcel Proust: “El verdadero viaje al descubrimiento no consiste en encontrar nuevos territorios, sino en tener nuevos ojos”.

Nuevos ojos
Podemos empezar por cuestionar nuestros hábitos cotidianos. Cambiar de ruta en las mañanas cuando vamos al trabajo; cambiar de rutina y empezar por lo que normalmente hacemos al final; cuestionar los productos/servicios que ofrecemos: ¿realmente aportan valor o podríamos estar haciendo algo diferente? Por supuesto, ampliar el rango de mirada no es una tarea sencilla ni se logra de un día para el otro, pero tampoco es una misión imposible. Requiere de una dosis importante de Humildad, para soltar el ego y toda su pesada carga de creencias; Determinación, para iniciar el viaje del que hablaba Proust, y Confianza en que el destino será un lugar mejor que el punto de partida. Y agregaría una más: Atención, porque si nosotros no somos capaces de provocar el cambio, el cambio no tendrá contemplaciones en provocarnos a nosotros.

Sergio Ledesma

Dirección

Montevideo 770 9º (CABA).

Teléfono

Líneas rotativas
(+5411) 5218-5450

Email

contacto@redplataforma.com.ar

Horario

Lunes a viernes
de 9:00 a 18:00 horas